La letra exacta de la palabra correcta

miércoles, 25 de junio de 2008

Mensaje 400...

9.16 pm. recibí un mensaje, bastante alentador, que me hace pensar, soñar y desear, sabemos que será complicado, que al día de hoy, no hemos encontrado la formula, pero de alguna manera, sabemos que vamos por el camino correcto. Si, las cosas no se nos están facilitando, y quien dijo que la vida es fácil, y si así fuera que aburrido. Hasta hoy, cada uno ha alcanzado ciertas metas, que sabemos que las hemos alcanzado por el apoyo de los dos.

Mi respuesta al mensaje 400 fue casi inmediata, o bueno fue lo mejor que pude, si tomamos en cuenta que iba manejando... la verdad es que me alegraste la noche, el dia había sido patetico, y el mañana se veía aun peor, pero ese mensaje literalmente mi hizo el trayecto a casa mucho más placentero, me hizo feliz.

Llegue a casa, o bueno logre estacionarme, una pertinaz y romantica lluvia impidio que pudiera bajarme del auto, quise disfrutar ese momento de soledad y llenarme de alegría; revisar nuevamente el mensaje, lo lei y cerre mi celular, y fue ahi dónde me di cuenta del accidente coincidental, era mi mensaje 400...

miércoles, 18 de junio de 2008

Gracias Rufo!!!!



El día llego, después de mucho pensarlo, tuve que decir adios al compañero de los ultimos 4 años, no me quedó más que agradecerle el tiempo que compartimos los caminos, el tiempo que nos protegió en el que gracias a los dos, nunca nos pasó nada.

Fue mi primer auto y nuevo!! al fin lo había logrado, el carro que quería, como lo quería, y NUEVO, un IBIZA ROJO, a partir de ese momento te convertiste en RUFO!

Fue dificil, pero todo tiene un ciclo, y el nuestro terminó, fue muy dificil, pero prefiero, recordar, el día que me lo entregaron, ese olor a nuevo... que jamás se olvida.



No me queda más que decirte gracias amigo, gracias Rufo. Te deseo mucha suerte en tus proximos recorridos, y así como a mi me cuidaste, cuida a aquel que sea tu conductor.

miércoles, 4 de junio de 2008

El niño y el cajón

"Señor, le boleo sus zapatos?" pregunto el niño acercándose tímido a la mesa... sus ojos se desviaban hacia la comida de nuestra mesa... la respuesta inmediata fue: no!... gracias... después la pregunta cambió: ¿me regala algo de comer?... el silencio invadió la mesa... un pan con un pedazo de carne adentro... sin ningun miedo se sento en una silla cercana a nuestra mesa, devoró de dos o tres mordidas el pequeño bolillo, en sus ojos sólo se veía hambre, cansancio... cuantas horas llevaba sin comer algo... eran más de las 9 de la noche... seguido fueron otros trozos de comida y un refresco... mismos que también se devoró. Por lo que me platican el niño camina diário por las calles del centro de Córdoba, en alguna ocasión, acompañado de un perro, callejero como él, imagino que juntos se defienden, que se platican, que día a día buscan la manera de sobrevivir en un mundo lleno de indolencia. No se dedica a pedir limosna, camina cargando un cajon para bolear zapatos, 12 o 15 pesos debe costar máximo el servicio y cuantos podrá hacer al día; pero la noche del sábado por la noche no creo que haya hecho mucho...
Sentado dentro del restaurante, devorando un trozo de quesadilla, descanzando, al menos tuvo unos minutos para ver la televisión...
A dónde quiero llegar con esto... qué diferencia entre la gran ciudad y Córdoba, en otros lugares de inmediato lo ubieran echado fuera, allí en Córdoba, lo dejaron entrar, sentarse y comer algo... por lo menos esa noche.
Esa noche, nos movió el corazón, nos dolió o tal vez sólo sentimos compasión y fue esa noche que a nosotros nos dolió lo que le pasa a ese niño... y mañana a quien le dolerá?